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Nos publican un artículo en la Hoja del Lunes

05 de mayo 2026

La Hoja del Lunes nos publica un artículo de  Benito Zuazu:

Artículo:

Estoy leyendo un ensayo, Vejez, la cuarta estación, de Rogelio Rovira. A partir de su lectura he extraído algunas reflexiones que quiero compartir, especialmente pensando en las familias de ASAFAN, donde hay una figura que muchas veces pasa desapercibida… pero que sostiene mucho más de lo que parece: los abuelos. En nuestra sociedad, que va acelerada, que valora lo inmediato y lo productivo, pocas veces nos detenemos a mirar lo que realmente representan los abuelos/as en casa, sin embargo, son memoria, raíz y hogar.

El filósofo Rovira propone en su obra una mirada que encaja profundamente con lo que muchas familias de ASAFAN viven cada día: «que la vejez no es un final, es una etapa con sentido propio». En la asociación lo vemos constantemente: abuelos que recogen a sus nietos del cole, que ayudan porque los padres trabajan, que están, cuando hace falta, como La Legión, “siempre dispuestos”. Pero hay algo aún más valioso que todo eso: su manera de estar en la vida y en nuestra familia. «Tienen tiempo para escuchar, para mirar sin prisas, para dar cariño sin condiciones. Tienen una forma distinta de vivir… y eso es precisamente lo que los hace imprescindibles». —Dice el autor.

«Hemos crecido con la idea de que envejecer es perder: fuerza, energía, capacidad… Pero creo que nos equivocamos. La vejez no es perder, es transformar: del hacer constante… al saber estar; de la prisa… a la presencia; de la acción… a la comprensión». —Sigo leyendo a Rovira. La verdad, es una etapa donde aparece algo muy valioso: la capacidad de mirar la vida con profundidad y eso se da cuando eres abuelo/a.

En el ensayo se habla de la vejez como un tiempo de contemplación y eso, llevado a la vida familiar, tiene una traducción muy bonita: «Es el abuelo/a que se sienta con su nieta/o dormida en brazos… sin hacer nada… pero dándolo todo. Es la abuela que cuenta historias que conectan generaciones y tiene ese consejo que llega justo cuando más se necesita. Son momentos que no se pueden medir… pero que dejan huella para siempre». —Escribe Rovira

En familias numerosas, donde todo va rápido, donde hay mil cosas que atender… es fácil dar por hecho lo que tenemos, pero quizá este sea el mensaje más importante: Los abuelos no son una carga, una tarea más, en realidad son un regalo, pero ¡un regalo para toda la familia!  Para los hijos, porque reciben apoyo incondicional; para los nietos, porque crecen conociendo de dónde viene su familia. A veces pensamos, que educamos solo hacia abajo (a nuestros hijos), pero con los abuelos también educamos hacia arriba… cuando aprendemos de ellos, ya que nos enseñan a escuchar, a agradecer, también a perdonar y darle valor a lo que es importante.

Me gustaría haceros una invitación desde ASAFAN, algo sencillo: escuchad más a los abuelos, compartid más tiempo con ellos, ya que no es una pérdida de tiempo, es una inversión en lo que realmente importa. Queredlos, también con sus achaques, porque ¡vale la pena!

Las familias numerosas fuertes, responsables, amables (del verbo amar)… no solo se construyen hacia adelante… si lo hacen es gracias a quienes vinieron antes: Los abuelos.

Voy a seguir leyendo a Rogelio Rovira ya que he llegado a la «cuarta estación”.

Benito Zuazu

¡Seguimos trabajando para y por vosotros!

#SomosFamiliaNumerosa